Presentación

El descubrimiento del sepulcro del Apóstol Santiago en la Edad Media vitalizará las diversas manifestaciones de la sociedad como son la religión, cultura, arte, arquitectura, economía, etc., y traspasará las fronteras medievales hasta llegar a nuestros días.

Este fenómeno de movimiento de masas surgió espontáneamente en el “pueblo”, que sin distinciones sociales contribuye desde entonces a la unión y fraternidad de las gentes.

Gotescalco, obispo de Le Puy es uno de los primeros peregrinos que con un grupo en el año 950 se dirige a Compostela. El siglo XII marca el apogeo de las peregrinaciones. Uno de estos peregrinos, el sacerdote de Poitou, Aymeric Picaud, nos legará una valiosa “guía” alrededor del año 1139. Para mayor honor del Apóstol, presenta la compilación de cinco libros como obra del Papa Calixto II; de aquí la denominación de Codex Calixtinus.

Nosotros vamos a seguir este códice en lo posible pero con la gran diferencia de los medios tan grandes que hoy poseemos en cuanto a la locomoción. Como buenos peregrinos realizaremos andando, aunque sea de manera testimonial y siempre que halla fuerzas, partes del trayecto muy específicas paralelas a la carretera

Ruta Aragonesa
   

Etapa 1: de Somport a Jaca
La Ruta Aragonesa comienza en el puerto del Somport, donde el peregrino puede visitar las ruinas del antiguo hospital de Santa Cristina levantado en el siglo XI y en el que estuvo alojado el monarca aragonés Sancho Ramírez. Fue nombrado a mediados del siglo XII en el libro V del Códex Calixinus como uno de los enclaves del itinerario jacobeo.
El caminante abandona esta primera y bella población cruzando los puentes de Santa Cristina y del Ruso y continua el trayecto hasta llegar a Los Arañones y después a Canfranc, la primera población hispana de este ramal del Camino. Esta villa, conocida por su estación de tren de estilo modernista se remonta al siglo XI y conserva su trazado medieval.

El peregrino abandona el pueblo cruzando un puente medieval y continúa su recorrido hacia Villanúa, donde se halla un puente que se remonta al siglo XII, la iglesia de San Esteban -con unas hermosas tallas del siglo XV-, la iglesia de San Vicente (S. XII), y una casa forticada del siglo XV. Tras abandonar la Ruta avanza hacia Aruej, con una pequeña iglesia románica, Castiello de Jaca, que conserva restos de un castillo, y finalmente, tras pasar al lado de la ermita de San Cristóbal, entra en Jaca, fin de la primera etapa del Camino aragonés.

Esta destacada ciudad fue declarada en 1035 sede del nuevo reino de Aragón por el rey Ramiro I. Capitalidad que perdió tras la conquista romana en 1096. Llegó a contar con cinco iglesias parroquiales y dos hospitales, y se levantó una Catedral. En esta villa el peregrino puede visitar la mencionada Catedral, uno de los más importantes edificios del románico maduro del España, y el Monasterio de las Benedictinas, donde se conserva el sepulcro de la infanta Doña Sancha, uno de los mejor conservados de la Península Ibérica, también del románico maduro.

 


Etapa 2: de Jaca a Sangüesa

El peregrino, tras descansar en Jaca, inicia su segunda jornada en el Camino cruzando en primer lugar Santa Cilia de Jaca, una localidad medieval que en el siglo XI tuvo monasterio. En sus alrededores se puede descubrir, además: la ermita románica de San Juan Caprasio (S. XI), la iglesia de Santa María (S. XI-XII), con una torre considerada la más hermosa del románico aragonés y el Monasterio románico de San Juan de la Peña. Tras Santa Cecilia de Jaca aparece en la Ruta Berdún, al que siguen las poblaciones de Sigues, Escó y Tiermas. Una vez abandona este último pueblo el Camino penetra en Navarra a través de Yesa, donde a poca distancia se encuentra el monasterio benedictino de Leire y en sentido contrario el Castillo de Javier.
El Monasterio de Leire fue en sus tiempos de mayor esplendor sede episcopal, corte real y mausoleo de los reyes navarros. Destaca en él su iglesia de nave gótica y cabecera románica, su portada del siglo XII y la cripta de estilo prerrománico y adornada con capiteles sobre pequeños fustes. El otro gran monumento que se encuentra en la zona de Yesa es el Castillo de Javier, también lugar de peregrinaje el día de las "javieradas".

En Yesa el Camino se bifurca en dos, la primera ruta continúa hasta Liédana, donde se conservan los restos de una villa romana, y la segunda lleva al romero hasta Sangüesa, ciudad fundada como pueblo-calle. En esta última villa, fin de la segunda etapa del Camino, el peregrino puede disfrutar de la Iglesia románica de Santa María, en la que destaca su fachada y triple ábside y una bella torre octogonal gótica. También se puede recorrer la iglesia románico-gótica de Santiago, la del Salvador, de estilo gótico, y los conventos de San francisco de Asís y el de Nuestra Señora del Carmen. Así mismo, sobresalen en Sangüesa sus edificios civiles, como el palacio del Príncipe de Viana, la Casa Consistorial -de estilo renacentista-, y los palacios de los condes de Guendulaín y de los duques de Granada de Ega.

 

 


Etapa 3: de Sangüesa a Puente La Reina

Tras abandonar Sangüesa la Ruta comienza el recorrido en su tercera jornada por Rocaforte, donde se sitúa la primera estancia española de San Francisco de Asís, y regresa al Camino principal en Liédana. Continúa entonces su trayecto por tierras navarras cruzando la Foz de Lumbier, reserva natural de gran belleza donde, entre otras muchas maravillas, se puede disfrutar de una espectacular garganta horadada por el río Iratí. Para salvar el desfiladero, los romanos construyeron aquí un puente que fue más tarde utilizado por los peregrinos jacobeos, pero ya no quedan restos de él.
A Lumbier le siguen las poblaciones de La Venta de Judas, Nardues, Aldunata, Izco, Abinzano, Idocín, Salinas de Ibargoiti, donde el peregrino puede detenerse y visitar su hermosa iglesia gótica exenta, y Monreal, que guarda los restos de un antiguo castillo y posee también una iglesia, San Martín de Tours, de origen gótico aunque apenas se reconoce debido a las profundas reformas introducidas en el siglo XVII.

Después de Monreal el caminante continúa su trayecto por tierras navarras cruzando Yarnoz, donde se levanta una torre almenada, Otano, con un puente medieval, Ezperun, Guerendiain y Tiebas. En esta última villa el peregrino puede detenerse para visitar las ruinas de su castillo, su iglesia gótica y admirar la vista de la Cuenca de Pamplona.

El Camino prosigue su transcurrir por Venta de Campañas, Enériz y Eunate, donde se alza Santa María de Eunate, un monumento funerario o iglesia faro con hospital de forma octogonal en la que destaca la arquería exenta de su atrio. Tras Eunate la Ruta cruza Obanos y entra en Puente la Reina, donde se funde con el Camino francés proveniente de Roncesvalles. A partir de aquí el peregrino que ha seguido la Ruta de Somport continuará el trayecto de Roncesvalles.

En Puente la Reina se puede disfrutar de una visita a la Iglesia del Crucifijo (S. XII, XIV), construida por los caballeros templarios. Destaca también la Iglesia de Santiago (S. XII), situada en la Calle Mayor y que guarda una de las tallas policromadas del Apóstol Santiago más hermosas que se conservan a lo largo de la Ruta Jacobea.

 
Ruta Paso a Paso
   


Etapa 1: de Roncesvalles a Zubiri (Navarra)

De las diferentes rutas que conducen a Santiago de Compostela la más transitada es la francesa, que entra en España por Roncesvalles (Navarra) y por Somport (Aragón). Lo habitual es comenzar el Camino por Roncesvalles, aunque si se empieza por la población aragonesa de Somport, esta ruta confluirá con la navarra en Puente la Reina.

Roncesvalles es uno de los puntos del Camino de Santiago más emblemáticos, no sólo por ser punto de partida de la Ruta Jacobea Navarra, si no por la historia que alberga. En esta bella población se levanta La Real Colegiata, construida en 1219 por orden de Sancho el Fuerte, vencedor de la Batalla de las Navas. Sus restos mortales reposan en la sala capitular de esta abadía. Unos pocos metros más adelante el caminante se encontrará con una cruz de peregrinaje del siglo XIV. Por otra parte, es tradición entre los viajeros, sean creyentes o no, asistir la noche anterior de iniciar la aventura del camino a la misa de peregrinos.

Una vez iniciada la ruta, la primera población que aparecerá en el camino será Burguete, conocida por sus recios casones de estilo pirenaico. Seguidamente está Espinal, típico pueblo pirenaico fundado por el rey navarro Teobaldo II en 1269.

Durante el trayecto, y antes de llegar a la siguiente población, los peregrinos pasarón por el Alto de Menkiritz, donde se halla una lápida en la que se puede leer: ¡Aquí se reza una salve a Ntra. Sra. de Roncesvalles!. Posteriormente, el camino se adentra en Viscarret que tuvo antiguamente un hospital de peregrinos. A unos pocos kilómetros, la ruta se bifurca durante un pequeño tramo para poder cruzar la bella población de Erro. Pero, si al salir de Viscarret se continúa el camino sin seguir la bifurcacón el excursionista pasará por Lintzoain (que posee una pequeña iglesia románica dedicada a San Saturnino) para después comenzar a ascender al Puerto de Erro, famoso por su inigualable paisaje y la impresionante panorámica que se divisa desde su punto más alto. En la subida al Puerto de Erro los caminantes descubrirán Los Pasos de Roldán, una gran piedra que según la leyenda marca el tamaño del paso de Roldán. En la bajada del puerto se encuentra Venta de Caminante.

Esta primera etapa de la Ruta Jacobea finaliza en Zubiri, población a la que se entra cruzando el puente gótico de la Rabia, que afirma la tradición quita la rabia de los animales si dan tres vueltas al pilón central de su arcada.

 


 

Etapa 2: de Zubiri a Pamplona
Tras descansar en Zubiri de la primera agotadora jornada, el peregrino emprenderá la segunda etapa del Camino que le llevará por Ilárraz y Esquízoz hasta llegar a Larrasoaña, donde se halla una Sociedad de Amigos del Camino que aclarará cualquier duda que tenga el caminante.

La Ruta transcurre después por Aquerreta, con su Iglesia de la Transfiguración, llega a Zuriáin que posee el templo de San Millán, cruza el río Arga, en Iroz, por un hermosísimo puente románico y alcanza el pueblo de Zabaldica donde el peregrino puede visitar la imagen de Santiago que guarda su Iglesia de San Esteban. Posteriormente, el Camino pasa por Arleta, aquí se puede disfrutar de su románica Iglesia de Santa Marina que posee una imagen moderna de Santiago.

La siguiente población que aparece en la Ruta es Trinidad de Arre, donde hubo un pequeño hospital (siglo XIV) dependiente del de Roncevalles. Continúa después el trayecto por Villava y Burlada hasta alcanzar Pamplona, meta de la segunda jornada del Camino de Santiago.

 


Etapa 3: de Pamplona a Puente la Reina

Antes de partir de Pamplona para llevar a cabo la tercera fase del Camino, se puede disfrutar de esta hermosa e importante ciudad durante la Edad Media; con su deslumbrante catedral gótica del siglo XIV, que posee uno de los claustros ojivales más bellos de Europa, y fue famosa entre los peregrinos del medioevo por las comidas que repartían diariamente. Destacan también, el convento de Santo Domingo (S. XVI) -con imágenes y relieves jacobeos-,y las iglesias fortaleza de San Cernin (S.XIV), y San Nicolás (S. XIII), ambas de estilo gótico.

La tercera jornada del Camino de Santiago sale de Pamplona y atraviesa en primer lugar Cizur Menor, donde se conservan las ruinas de un hospital de peregrinos y se puede visitar la iglesia de la Encomienda de San Juan de Jerusalén (S. XII), y los templos románicos de San Emeterio y San Celedonio. Posteriormente continúa su recorrido por la villa de Zariegui, que mantiene un tramo del Camino empedrado en dirección al Alto del Perdón.

Después la Ruta recorre los pueblos de Uterga, Muruzábal y Obanos, donde se funden los caminos de Somport y Roncesvalles, al lado de la ermita de San Salvador. Finalmente, el camino alcanza la villa del Puente de la Reina, fin de la tercera etapa. Esta población debe su nombre al puente edificado por doña Mayor de Navarra en el siglo XI, para facilitar el paso a los peregrinos.

 



Etapa 4: de Puente la Reina a Estella
En Puente la Reina, meta de la tercera etapa, se puede disfrutar de una visita a la Iglesia del Crucifijo (S. XII, XIV), construida por los caballeros templarios. Destaca también la Iglesia de Santiago (S. XII), situada en la Calle Mayor y que guarda una de las tallas policromadas del Apóstol Santiago más hermosas que se conservan a lo largo de la Ruta Jacobea. La cuarta fase del Camino de Santiago abandona esta encantadora villa por el Puente de los Peregrinos -joya medieval del siglo XI- y se dirige a Mañeru donde el caminante halla un hermoso crucero renacentista, y puede entrar a orar a su parroquia del siglo XVIII, San Pedro.

Después llega a Cirauqui, típico poblado medieval con una bella calzada romana y que conserva la Iglesia de San Román (S. XVI), repleta de recuerdos de antiguas peregrinaciones. Destaca también por su antigüedad, el templo de Santa Catalina, del siglo XIII. Continuando con su trayecto, la Ruta Jacobea entra en Lorca, que posee un bello conjunto de casa blasonadas e Iglesia románica del siglo XII, El Salvador.

Tras dejar atrás este pueblo, el caminante llega a Villatuerta, con su iglesia parroquial románica del Siglo XII, una ermita, San Miguel, del siglo XI y un puente románico. Finalmente, el Camino lleva a los cansados peregrinos a la morada de su cuarta noche jacobea, Estella, noble Villa fundada en el 1909 por el rey de Navarra Sancho Ramírez.

 



Etapa 5: de Estella a los Arcos
Estella, popularmente llamada "la pequeña Toledo", ofrece a los peregrinos unas cuantas joyas medievales como la Iglesia de San Pedro de la Rúa, del siglo XII, que posee un bellísimo Claustro donde se encuentra el capitel de columnas torcidas; la iglesia de San Miguel, siglo XII, con su maravillosa portada de estilo románico tardío; la del Santo Sepulcro, siglo XII, también con una magnífica portada románica; la de San Juan Bautista, siglo XII; la de San Pedro de Lizarra, de estilo gótico; y el Palacio de los Reyes, siglo XII.

Tras visitar esta medieval villa, el caminante inicia su quinta jornada de peregrinación, que le lleva en primer lugar a Ayegui, municipio en el que está situado el Monasterio de Irache, cuyos orígenes se pierden en la época visigótica. Fue el más antiguo hospital de peregrinos jacobeos a su paso por Navarra y universidad en los siglos XVII y XVIII. Cuenta con ábsides románicos, naves ojivales y un magnífico claustro renacentista. La visita a este bellísimo santuario depara a los caminantes agradables sorpresas como una fuente de la que mana vino. Pero el Monasterio no es lo único digno de ver en este histórico pueblo.

El peregrino puede también detenerse ante la Parroquia de San Martín, del siglo XII, y disfrutar de los caldos de la zona en el Museo del vino. El Camino discurre después hasta llegar a Azqueta donde se halla una fuente medieval, y continúa pasando por Villamayor de Monjardín con su Iglesia del siglo XII, dedicada a San Andrés. Se halla aquí también las Bodegas Castillo de Monjardín. Finalmente, la ruta continúa por Urbiola hasta alcanzar Los Arcos -una villa desarrollada a ambos lados del Camino-, punto final de la quinta etapa del Camino Jacobeo

 

 



Etapa 6: de Los Arcos a Logroño
Antes de comenzar la sexta etapa del Camino, que conducirá a los peregrinos a Logroño, éstos pueden disfrutar de un paseo por la Calle Mayor de la noble villa de Los Arcos, detenerse ante las fachadas de sus señoriales casas y contemplar los blasones que las decoran.

Después, el viajero puede entrar en la Iglesia Parroquial de Santa María -levantada en el siglo XVI- y admirar los distintos estilos artísticos que atesora; el bello claustro gótico, la talla de una virgen también gótica (S. XIV), la sillería del coro es de 1561, los retablos mayor y laterales son barrocos, la torre renacentista y la portada plateresca.

El recorrido del sexto día de peregrinaje, tras abandonar Los Arcos, conduce a los caminantes en primer lugar a Sansol, municipio que conserva una iglesia del siglo XVIII, San Zoilo. Posteriormente entra en la villa de Torres del Río, donde se alza una interesante iglesia funeraria románica de planta octogonal e influencias mudéjares. Fue erigida por la Orden del Santo Sepulcro en el siglo XII. A esta iglesia la llaman popularmente "Linterna de los muertos", pues según cuenta la tradición existía la costumbre de encender un fuego en lo alto de la linterna cuando algún peregrino fallecía en las proximidades o en el hospital para peregrinos que aún se conserva.

El camino continúa después su trayecto hasta Viana, declarado Principado en el siglo XV por Carlos III el Noble, título que ostentaba el heredero de la Corona de Navarra. En esta principesca villa el viajero puede admirar la magnífica portada renacentista de la Iglesia de Santa María, construida entre los siglos XIV y XVI. Por su grandiosidad parece una catedral, posee cinco naves, once capillas y una espaciosa girola. En su interior hay un retablo lateral dedicado al Apóstol Santiago.

El peregrino también puede disfrutar aquí de las ruinas de la Iglesia de San Pedro y de las hermosas fachadas blasonadas que jalonan esta ciudad. Después de dejar atrás a la hermosa Viana, el Camino se despide de Navarra y entra en La Rioja, tras cruzar un viejo puente de piedra de origen jacobeo penetra en Logroño, destino final del sexto día de ruta.

 

 

 

 


Etapa 7: de Logroño a Nájera
En Logroño el peregrino puede disfrutar de una ciudad cuyo casco antiguo conserva toda su atmósfera de burgo medieval. La Rúa Vieja -la travesía más antigua de la Capital riojana- y la Calle Barriocepo son los viales que utiliza utiliza el peregrino para atravesar esta villa, no sin antes detenerse ante la Iglesias de Santiago el Real, con una imagen del siglo XVII que representa la aparición del Apóstol en la batalla de Clavijo; Santa María del Palacio, que posee un retablo del siglo XVI de Arnao de Bruselas, una de las obras más importantes del manierismo hispano; San Bartolomé, de estilo románico y gótico, -e incluso, mudéjar-; y la Concatedral de Santa María la Redonda, un hermoso templo gótico coronado por dos torres barrocas.

El viajero sale de la ciudad por la puerta del Camino, y continúa el trayecto hasta Navarrete, donde antes de llegar descubrirá los restos del Hospital de san Juan de Acre, mandado construir en la Edad Media por doña María Ramírez. Cruza después la villa por la medieval Calle Mayor -sigue el mismo trazado que impuso la peregrinación- en la que se alza la Iglesia de la Asunción, del siglo XVI, y la abandona pasando al lado del cementerio que conserva la portada del Hospital antes mencionado y capiteles jacobeos.

La ruta transcurre después hacia la conocida Nájera, cuna de reyes y corte del reino Pamplona-Nájera en tiempo del rey Don García. Esta real villa fue etapa del Camino a partir del año 1030, en que Sancho el Grande decide desviar el itinerario de los peregrinos. Su hijo García IV mandó después edificar el Monasterio de Santa María la Real y un albergue fijando así, definitivamente, su carácter de ciudad de peregrinación. El Monasterio, un magnífico templo gótico edificado sobre otro anterior a principios del siglo XV, acoge el claustro y el sepulcro de Doña Blanca, el de Diego López de Haro, el panteón de los Reyes y el Coro, obras maestras de su época.

 

 

 



Etapa 8: de Nájera a Santo Domingo de la Calzada
La octava jornada del Camino se despide de Nájera, pero antes de continuar su trayecto hacia Azofra se desvía de la ruta jacobea para conducir al peregrino a los santuarios de San Millán de la Cogolla, que, aunque ajenos a la peregrinación, sí tuvieron un enorme peso en la España cristiana medieval. En San Millán se hallan dos de los más conocidos e importantes de España, los monasterios de Suso, siglo VI al XI -probablemente el más antiguo de la Península Ibérica-, y Yuso, siglo XI.

Ambos son la cuna del idioma castellano, aquí se escribieron las primeras palabras de una de las lenguas más importantes del mundo. Recuperada la Ruta Jacobea, ésta continúa hasta Azofra -pueblo que contó con un hospital y una iglesia destinada a dar sepultura a los peregrinos-, entrando después en los municipios de Cirueña y Hervias. Finalmente el Camino llega a Santo Domingo de la Calzada, una de las etapas más importantes de la ruta Jacobea, que atraviesa la villa de parte a parte.

Esta bellísima ciudad conmemora con su nombre a un monje -elevado a Santo- que dedicó gran parte de su vida a facilitar el paso a los caminantes, construyendo él mismo el puente que salva el Oja y la calzada que une su ciudad con Redecilla. A Santo Domingo se le atribuyen diversos milagros, entre ellos el más conocido es el acaecido unos 300 años después de su muerte y que es conocido popularmente con el nombre de la Leyenda del Gallo y la Gallina.

Estos maravillosos hechos atrajeron durante siglos a los peregrinos, que llagaban a Santo Domingo de la Calzada -erigida ciudad en 1134 por concesión de Alfonso XI-, deseosos de contemplar alguno.
Una vez en Santo Domingo, el viajero debe visitar la Catedral, magnifico edificio iniciado a mediados del siglo XII y concluido ya en época gótica, que conserva, entre otras valiosas obras de arte, el mausoleo del Santo y un retablo mayor de estilo renacentista. También destaca su torre del siglo XVIII. La ciudad conserva además la hospedería que fundó Santo Domingo, aunque fue reconstruida en el siglo XIV y actualmente lo ocupa un parador de turismo.

 

 



Etapa 9: de Santo Domingo a Belorado
La novena etapa del Camino abandona La Rioja y entra en Burgos. Tras dejar Santo Domingo de la Calzada la Ruta continúa hacia Grañón, donde poco antes de llegar el peregrino se encuentra con la "Cruz de los Valientes", que recuerda el escenario de un "Juicio de Dios" entre los representantes de Grañón y Santo Domingo, por la posesión de una dehesa. Ganó el pleito Martín García, de Grañón, que desde entonces es recordado como héroe local.

El caminante halla aquí un ejemplo del típico urbanismo jacobeo, con una alargada calle principal. Posee además el pueblo una iglesia parroquial, san Juan Bautista, que atesora un maravilloso retablo mayor renacentista.

Posteriormente el recorrido deja la Rioja y penetra en Burgos a través de Redecilla del Camino, municipio asentado a ambos lados del Camino. Durante la Edad Media poseyó hasta tres centros de asistencia al viajero. El romero puede aquí orar en su Iglesia de la Virgen de la Calle, levantada en el siglo XIV y reedificada en los siglos XVII y XVIII y que posee una magnífica pila bautismal románica del siglo XII. La localidad conserva también un antiguo hospital de peregrinos, San Lázaro.

Una vez finalizado el recorrido por Redecilla, el Camino continúa hacia Castidelgado donde hubo hace mucho un monasterio y hospital dedicadas a la advocación de Santiago Apóstol. En la actualidad, conservan la casa solariega de los condes de Berberana, así como la iglesia de San Pedro (S. XVI) y la ermita de Santa María del Campo, con portada del siglo XVIII.

El siguiente pueblo en aparecer en el trayecto de la Ruta Jacobea es Viloria, patria de Santo Domingo de la Calzada, aquí nació el santo en el 1019 y fue bautizado en la pila bautismal que aún se conserva en la iglesia parroquial, Nuestra Señora de la Asunción. Después cruza Villamayor del Río y finalmente alcanza Belorado, fin de trayecto de la novena jornada del Camino.

 

 



Etapa 10: de Belorado a San Juan de Ortega
En Belorado el peregrino puede beber como sus antiguos predecesores de su medieval fuente, y orar en la ermita de Nuestra Señora de Belén, antes hospital. También destaca su iglesia parroquial de Santa María -reedificada en el siglo XVI sobre la antigua Iglesia de la Virgen de la Capilla, guarda interesantes sepulcros, una capilla jacobea y un hermoso retablo renacentista-, la iglesia de San Pedro, del siglo XVII y el Convento de la Virgen Bretonera.

La décima jornada del Camino lleva al romero en primer lugar a Tosantos, municipio al que se entra tras cruzar el puente del Cato, atribuido a Alfonso VI. Preside la villa una ermita rupestre, Virgen de la Peña, rodeada de antiguas cuevas. Después continúa el trayecto hasta Villambista donde su iglesia parroquial conserva un retablo del siglo XVI y la Ermita de San Roque otro procedente del Convento de San Francisco de Belorado.

Prosigue la Ruta hacia Espinosa del Camino, población levantada a ambos lados del Camino. Se hallan en este municipio los las ruinas de San Felices, abadía fundada en el siglo IX por el santo que le da nombre. Fueron enterrados aquí tanto San Félix como el conde Diego Parcelos, insigne hombre que llevó a cabo la repoblación de Burgos. Posteriormente, el peregrino entra en Villafranca Montes de Oca, villa llena de historia, en ella se conservan las ruinas del Hospital de San Antonio Abad, fundado en 1830 por la Reina Juana.

Tuvo una catedral que fue destruida por los musulmanes, sobre sus restos se levantó la Iglesia de Santiago, en el siglo XVIII. Tras abandonar este pueblo la Ruta pasa por Valdefuentes, de camino a San Juan de Ortega, meta de la décima etapa del Camino. La Iglesia de San Nicolás (S. XII) guarda el sepulcro del santo fundador de esta villa, San Juan, lo mismo que un baldaquino gótico-florido del siglo XV donde se representan milagrosas escenas de la vida de San Juan.